domingo, 31 de mayo de 2009

ESTÁS AQUÍ EN MIS BRAZOS

Hermoso tu vestido... hermosa tu mirada,
aquella, tu mirada de nuestro casamiento
cuando tú me besabas y muy enamorada
lograste que viviera mi corazón contento.
Bailamos, hoy recuerdo, y nos dimos besitos,
para que se cumplieran nuestras dos ilusiones,
tener dos frutos bellos: nuestros hijos benditos
y que alegren a diario nuestros dos corazones.
Estás aquí en mis brazos y te siento muy mía,
por eso te bendigo mujercita querida,
a Dios le pido siempre que si me llama un día
mitigue tu tristeza y cuide de tu vida.
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Mariano Bequer.
Maracaibo, 23/04/08

MUJER DORMIDA

Te veo dormida y muy despacito
me pongo a tu lado sin que te despiertes,
de pronto, muy quedo, te doy un besito
en esos cabellos tan rubios e inertes.
Mis brazos rodean tu hermosa figura
y tú ya ni sientes que empiezo a besarte,
te abrazo muy suave... con mucha ternura
te acerco a mi pecho para acomodarte.
Que bella te veo así dormidita,
juntito a mi pecho estás protegida,
tus labios rosados... tu cara bonita
le han dado alegría a toda mi vida.
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Mariano Bequer.
Maracaibo 15/04/08

EL ÁNGEL DE LA GUARDA O EL ÁNGEL ENAMORADO

Soy tu ángel de la guarda, el que tanto habías buscado,
el que al transcurrir el día te proteje sin descanso
en la calle, en el trabajo y también en el mercado
transformando tus enfados en momentos de remanso.
Soy tu ángel de la guarda, el que cuida en tu oficina
que culmines tu trabajo impecable y sin demora,
soy el ángel que a tu lado, sin que lo veas camina
observando emocionado tu sonrisa seductora.
Soy tu ángel de la guarda, el que proteje tus sueños,
el que admira la belleza de tu alma a toda hora,
el que quiere dulcemente darte mil besos pequeños
porque este ángel de la guarda es un ser que se enamora.
Soy tu ángel de la guarda, el que ríe con tu risa,
el que vive a cada instante platicándote mis cosas,
el que todo el universo lo recorre muy aprisa
buscando cómo entregarte el mejor ramo de rosas.
Soy tu ángel de la guarda, el que consuela tus penas,
el que al ver que estás llorando atina a enjugar tu llanto,
soy el ángel que te cuida de las envidias ajenas;
en tu corazón yo vivo, por eso te cuido tanto.
Soy tu ángel de la guarda, quiero ser de carne y hueso
para que desaparezca esta angustia que me aloca,
quiero tenerte cerquita para darle un tierno beso
a todo tu cuerpo entero comenzando por tu boca.
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Mariano Bequer.
Maracaibo, 18/02/06