miércoles, 8 de julio de 2009

MADRUGADA DE AMOR

Son las tres de la mañana
cuando estos versos escribo
y al abrir una ventana
del cuartito donde vivo

observé una estrella hermosa
que brillaba intensamente
y en al parque vi una rosa
que adornaba el dulce ambiente.

Imaginé que te acercabas
presurosa a mi aposento.
Con tus ojitos me mirabas
y yo te recibía contento.

Tu ropa era transparente
y al ver tu hermosa figura
imaginaba en mi mente
que te poseía con ternura.

Cual mágico sueño de Estambul
me mostraste tu desnudez
y en aquella noche azul
te hice mía más de una vez.

Tus deseos más escondidos
los saciabas a placer
y susurrabas en mis oídos
que no te deje de poseer.

La madrugada pasó veloz
y yo no quise dormir
pues me decía tu dulce voz
que sin mí no podías vivir.

Y así las horas pasaron
con tu recuerdo en mi mente,
nuestros dos cuerpos se amaron
y se amarán nuevamente.

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Mariano Bequer.
Maracaibo, 16/12/04

EL CONQUISTADOR CONQUISTADO

Hoy que conozco a tu alma y tu sentimiento,
hoy que me has mostrado la otra arte de tu vida
he sentido ¡ay amor mío!... el más sincero arrepentimiento
por no haber descubierto que estabas en mi corazón escondida.


Habitabas muy callada dentro de mi corazón,
sin darme cuenta yo alimentaba tu amor hacia mi ser,
en silencio tú lograbas en mí la sensación
de sentirme muy amado saboreando mi querer.


En mis sueños te aparecías queriendo ser conquistada,
como un mar embravecido se revolcaba mi soñar,
mientras tanto tu voz repetía en mi oído sobre la almohada
que de mi amor entero tu vida se iba a adueñar.


Entonces me convertí en el conquistador conquistado
y ante ti me rendí cuando logré despertar,
hoy te quiero decir que me siento afortunado
porque vivías en mí sin poderlo yo notar.

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Mariano Bequer,
Maracaibo, 04/01/05

MI AMOR SUBLIUME

Son las cuatro y treinta de la madrugada
de este nuevo día lleno de esperanza,
no temas mi reina no estés agobiada,
tengo tu cariño, tienes mi confianza.

Vives en mi mente y en mi pensamiento,
tú le has dado vida a mi corazón.
Sabes tú, mi reina, cuánto yo lamento
por vivir tan lejos… no hallo la razón.

Te envío, mi reina, este amor sublime
que en mi pecho guardo con mucho cariño,
este amor que tengo las penas redime,
es amor de un ángel… es amor de un niño.

Llévalo, amor mío, en todo momento,
desde que el sol sale hasta que se acuesta,
como llevo el tuyo viviendo contento
y para que sepan que estamos de fiesta;

es la misma fiesta, la misma alegría
en donde vivimos con dicha infinita,
porque siempre estamos, de noche y de día,
muy iluminados con la luz bendita.

Ayer me pediste un poema hermoso
para que tu angustia puedas mitigar,
ahora tu pedido lo cumplo dichoso
porque en esta vida siempre te he de amar.

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Mariano Bequer.
Maracaibo, 12/01/05